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domingo, 26 de junio de 2016

Razones para Registrar tus sueños / Universos Paralelos



Existe una técnica muy popular y efectiva que es la del cuaderno y el lápiz, colocando ambos en la mesita de noche, esta actitud preparatoria facilita el recuerdo, debes escribirlos nada más levantarte, no esperes, los sueños son muy volubles.

También yo lo suelo dictar en una grabadora. Lo importante es no abrir la luz o levantarte ya que eso hace que pierdas el recuerdo de tu sueño.

Primero empezarás a recordar pequeños momentos o fragmentos, al despertar, debes apuntar todos los detalles, con el paso del tiempo, recordaras conversaciones, números y datos complejos.

Quizás en ellos encontramos muchas de las claves que andamos buscando en nuestras vidas.

Ann Faraday dijo: “Al formar un puente entre el cuerpo y la mente, los sueños podrían ser usados como un trampolín desde el cual un hombre puede saltar hacia nuevos reinos de experiencias que están más allá de su estado normal de consciencia, y agrandar su visión no sólo de sí mismo, sino también del universo en el que vive.”

Pensamos que eso es algo que deberíamos anhelar, por lo que decidimos investigar un poco y presentarte algunas razones por las que deberías escribir tus sueños.

1. Explora tu subconsciente
La teoría que todos conocemos es que nuestro subconsciente se comunica con nosotros a través de nuestros sueños. Al escribirlos y pensar en ellos, estamos escuchando a nuestra voz interna.

2. Provocar Sueños lúcidos
Un diario de sueños puede provocar sueños lúcidos. En ellos tienes consciencia de que estás soñando y algunas personas incluso pueden controlar lo que sucede.

3. Tener más consciencia de uno mismo
Registrar tus sueños puede ayudarte a identificar tus ansiedades y miedos ocultos para que puedas enfrentarlos.

4. encontrar lo que está en tu mente
Si mantienes un diario de sueños puedes mejorar tu conocimiento de tu mente pudiendo aclarar ¿lo que sueñas, cuándo lo sueñas y porque lo sueñas?

5. Mejorar tu descanso
Escribir sobre tus sueños puede ayudarte a identificar tus patrones de sueño y saber si estás descansando o no lo suficiente pudiendo mejorar seguro el insomnio y la ansiedad.

6. Mantén a tu sueño vivo
Según el científico Jean Pierre Garnier Malet  los sueños pueden revelarnos datos de nuestro pasado y de nuestro futuro. Por ello durante el día tendemos a olvidar nuestros sueños. Si los escribimos en el momento en el que nos despertamos, podremos recordarlos mejor después y así entrelazar unos con otros y poder llegar a conclusiones validas.

7. Los sueños reflejan en ocasiones tus sentimientos
Puede servirnos de terapia ya que muchos de los sueños son un reflejo de cómo uno se siente, y por esta razón no deberían ser ignorados.

8. Habla de tus sueños
Si puedes recordar tus sueños, puedes comentarlos con gente de tu alrededor ya que te podrían dar pistas para preguntas y problemas que tú te haces y  tienes sin resolver.

En conclusión el apuntar y recordar tus sueños, pueden ser una gran experiencia para uno mismo. Te darás cuenta de que procesar tus sueños te ayuda a procesar eventos en tu vida que han estado molestándote, con ello seguro que te sentirás mejor y podrás superar mejor los eventos traumáticos y circunstancias perturbadoras.

El registrar los sueños podrías también encontrar un nuevo sentido de armonía entre tu vida mientras estás despierto y tu existencia mientras duermes.

Según el científico Jean Pierre Garnier Malet  los sueños pueden revelarnos datos de nuestro pasado y de nuestro futuro por eso es importante mantener tu sueño vivo.

Tu diario de sueños se convertirá en un recuerdo fascinante en donde quizás un día se entrelacen lugares y conversaciones con situaciones que antes no tenían sentido y ahora empiezan a tenerlo.

Y finalmente decir que mantener un registro de tus sueños puede ayudarte a identificar diferentes aspectos de tu existencia con los que podrías estar en estos momentos que es lo más probable fuera de esta conexión dimensional con el universo.

Un fuerte abrazo.
Happy


domingo, 3 de mayo de 2015

¿QUE ES ENSUEÑO?

Diferencia entre sueño y ensueño
 
El sueño el estado que se conoce mediante el verbo dormir. Se trata del estado de reposo uniforme que tiene un organismo.
Ensueño utiliza a través del sueño el camino más fácil para percibir otros planos astrales.
Ensoñar por tanto no es tener sueños; tampoco es soñar despierto, ni desear, ni imaginarse nada.
El ensueño utiliza los sueños normales como puerta de entrada que conduce a la conciencia humana hacia otros ámbitos de la percepción y así conseguimos percibir otros mundos.
Ya que nuestro mundo, que creemos ser único y absoluto, es solamente un mundo dentro de un grupo de mundos consecutivos, los cuales están ordenados como las capas de una cebolla.
Aunque hemos sido condicionados para percibir únicamente nuestro mundo, efectivamente tenemos la capacidad de entrar en otros, que son tan reales, únicos absolutos y absorbentes como el nuestro.
Y el acto de percibir esos otros mundos que tenemos y poseemos se llama ENSUEÑO.
Un fuerte abrazo para todos.
Happy

lunes, 13 de abril de 2015

¿LOS SUEÑOS SON UNA REALIDAD O LA REALIDAD ES UN SUEÑO?



Estamos hechos de la misma sustancia que los sueños, y también con un sueño concluye nuestra vida.
William Shakespeare

A veces, cuando despertamos pensamos que lo que acaba de  ocurrir es irreal y decimos: «No era más que un sueño». Pero de este modo incurrimos en el error, donde ya  en la filosofía hindú denomina «subrogar» es decir menospreciar el estado de sueño; y concederle desde el estado de vigilia, menor validez ontológica. Es decir no incluirla como parte de tu ser.

No obstante, sea cual fuere la conclusión a la que lleguemos cuando estamos despiertos, noche tras noche, una y otra vez, seguimos soñando y creyendo sin lugar a dudas en la «realidad» de nuestros sueños, y es por ello que luchamos y huimos, reímos y lloramos, maldecimos y disfrutamos.

Es posible que la mayoría de nosotros hayamos tenido, en alguna ocasión, la experiencia de darnos cuenta repentinamente de que «no es más que un sueño» mientras estábamos inmersos en una dramática aventura o bajo una pesadilla onírica.

En ese momento nos tornamos «lúcidos»; estamos soñando y, al mismo tiempo, nos damos cuenta de que estamos soñando, y ese reconocimiento puede proporcionarnos una sensación de alivio, placer, asombro y libertad.

Entonces somos libres para enfrentarnos a nuestros monstruos, para satisfacer nuestros deseos o para tratar de descubrir nuestras aspiraciones más elevadas sabiendo que no somos las víctimas sino los creadores de nuestra propia experiencia.

Como dijera el filósofo Nietzsche: «Quizás exista alguien que, al igual que yo, recuerde haber proclamado victoriosamente en medio de los terrores y los peligros de un sueño: "¡Esto es solamente un sueño y quiero seguir soñándolo!"».

Pero este tipo de sueños son excepcionales y solemos carecer de la capacidad para inducirlos.

Cabría preguntarnos, pues, si existe algún método que nos permita desarrollar la capacidad para despertar a voluntad en medio del sueño, una pregunta que ha sido contestada afirmativamente por muchas tradiciones contemplativas y por todos los investigadores del sueño.

Ya en el siglo IV, Patanjali recomendaba en su clásico texto sobre el yoga: «Ser testigos de los procesos del sueño y del sueño profundo».

Cuatro siglos después, el budismo tibetano desarrolló un sofisticado sistema de yoga onírico.

En el siglo XII, el místico sufi Ibn El-Arabi, un genio filosófo y religioso conocido en el mundo árabe como «el más grande de los maestros», afirmaba que «una persona también debe controlar sus pensamientos durante el sueño.

El adiestramiento en este tipo de atención puede proporcionar grandes beneficios. Todos deberíamos esmerarnos en tratar de desarrollar esta valiosa capacidad».

Más recientemente, diversos investigadores
y maestros espirituales, desde Sri Aurobindo hasta Rudolf Steiner, han confirmado también la posibilidad de desarrollar el sueño lúcido.

Durante muchas décadas, los investigadores occidentales habían desdeñado estos informes como simples quimeras pero, a lo largo de la década de los setenta, tuvo lugar uno de los hitos más relevantes de la historia de la investigación sobre los sueños.

Estamos refiriéndonos al trabajo de Alan Worsey en Gran Bretaña y de Stephen LaBerge en California, dos investigadores que trabajando aisladamente y sin saber nada el uno del otro aportaron evidencia experimental sobre la existencia del sueño lúcido y aprendieron a provocar deliberadamente este fenómeno.

Estos investigadores permanecían monitorizados electrofisiológicamente en un laboratorio del sueño y no sólo podían comunicar, mediante ciertos movimientos oculares , a los observadores externos que estaban soñando sino también que sabían que estaban soñando.

Mientras tanto, su EEG (electroencefalograma) mostraba el típico patrón de ondas MOR (movimientos oculares rápidos) característico del sueño, ratificando, de ese modo, la veracidad de sus afirmaciones.

Por vez primera en la historia, alguien había podido mandar un mensaje desde el mundo de los sueños mientras estaba durmiendo. A partir de ese momento, la investigación y la comprensión del estado onírico han sufrido un cambio radical.

Resulta interesante constatar que, durante cierto tiempo, LaBerge no pudo publicar los datos recogidos en su trabajo porque no existía ningún editor que creyera siquiera en la posibilidad del sueño lúcido.

A partir de ese momento, las señales proporcionadas por los movimientos de los ojos y los registros electrofisiológicos han permitido que los investigadores pudieran estudiar variables tales como la frecuencia y la duración de los sueños lúcidos, sus efectos fisiológicos sobre el cerebro y sobre el cuerpo, las características psicológicas de quienes los experimentan, los medios más confiables para inducirlos y su potencial para la curación y la investigación transpersonal.

El sueño lúcido ha inspirado también numerosas reflexiones sobre las implicaciones filosóficas, transpersonales y prácticas del sueño y de la lucidez.

Una de las principales consecuencias filosóficas tiene que ver con la naturaleza del estado de vigilia.

Después de todo, si noche tras noche cometemos el error de creer en la objetividad del mundo y del cuerpo onírico, es decir, de considerar que se trata de acontecimientos «reales» que existen más allá de nuestra mente, ¿no podría ocurrir lo mismo con el mundo y con el cuerpo en vigilia?

¿Cómo podemos, pues, estar seguros de que el estado de vigilia no es también una especie de sueño?

Como advierte el budismo tibetano: «El estado de vigilia no presenta ninguna característica que nos permita diferenciarlo claramente de la experiencia onírica».

Hay muchos filósofos y tradiciones místicas que coinciden en esta apreciación.

Según Schopenhauer, el universo es «un gran sueño soñado por un único ser en el que todos los personajes también están soñando», y el gran erudito del zen, D.T. Suzuki, decía: «Mientras sigamos soñando jamás podremos comprender que estamos soñando».

Quizás los sueños nos enseñan que tenemos la posibilidad de construir el mundo tal y como lo deseamos y que es este deseo, en definitiva, el que nos lleva a creer sin ningún género de dudas en la realidad de lo que vemos.

Sin embargo, en el interior de nuestra mente existe un mundo que también parece ser externo, pues creemos despertar y que, con este despertar, el sueño se desvanece, pero somos incapaces de reconocer que este sueño que hemos tenido podría pertenecer a un mundo diferente al que nosotros percibimos.

Por consiguiente, lo que vemos al despertar no es sino otra forma del mismo mundo que contemplamos en los sueños. Así pues, estamos soñando de continuo. Lo único que ocurre es que los sueños vigílicos y los sueños oníricos nos parecen diferentes. ¡Eso es todo!.

Obviamente, esta perspectiva es una forma del idealismo filosófico metafísico según el cual lo que consideramos como realidad externa no es más que una creación de nuestra propia mente, un punto de vista que, a pesar de no gozar de demasiada popularidad en estos tiempos materialistas, ha sido sustentado por algunos de los principales filósofos orientales y occidentales.

Hegel, por ejemplo, afirmaba que «el espíritu es la única Realidad, la substancia interna del mundo». Así pues, el hecho de que ningún filósofo haya podido demostrar la existencia del mundo exterior no constituye ninguna sorpresa para los idealistas.

Quienes han aprendido a desarrollar la lucidez en sus sueños comprenden en profundidad cuán convincente y objetivo puede resultar el mundo onírico y cuán dramático puede resultar el despertar personal.

El soñador lúcido experimenta con inquietante claridad que lo que parecía un mundo incuestionablemente externo, objetivo, material e independiente es, en realidad, una creación interna, subjetiva, inmaterial y dependiente de su propia mente.

Hay quienes ponen entonces en tela de juicio sus antiguos puntos de vista, empiezan a preguntarse si el estado de vigilia no debería también ser considerado como una especie de sueño y comienzan a vislumbrar el sentido de la afirmación de Nietzsche de que «inventamos la mayor parte de lo que experimentamos y somos mucho más artistas de lo que suponemos».

Este hecho tiene importantes implicaciones teóricas y prácticas que afectan muy directamente a nuestro estado de vigilia.

Cuando estamos soñando solemos creer que nuestro estado de consciencia es claro y distinto y que estamos viendo las cosas «como realmente son»; sin embargo, cuando despertamos o alcanzamos cierto grado de lucidez subrogamos la conciencia onírica y reconocemos sus distorsiones.

¿No podría, acaso, ocurrir lo mismo con nuestro estado de consciencia vigilia? Y, si eso fuera así, ¿existe algún modo de despertar y ser más conscientes de nuestra vida cotidiana?

A lo largo de los siglos, las grandes tradiciones religiosas han afirmado que nuestro estado habitual de consciencia se halla distorsionado y también han insistido, sin ningún género de dudas, en la posibilidad de despertar.

En realidad, las disciplinas contemplativas nos instan a reconocer las limitaciones del estado de consciencia ordinario y nos proporcionan métodos prácticos para despertar a ese estado no distorsionado conocido con el nombre de iluminación.

Pero nuevamente se nos plantean aquí un par de cuestiones adicionales acerca del estado de lucidez. ¿Es posible clarificar, aún más si cabe, el estado de lucidez y aplicarlo tanto al sueño sin ensueños como al estado de vigilia?

¿Podemos cultivar ciertos estados superiores de consciencia mientras estamos soñando y, de ese modo, desarrollar lo que Charles Tart denomina «sueños superiores»?
Las recientes investigaciones científicas sobre el sueño parecen responder afirmativamente a ambas preguntas.

Por otra parte, sabios de la talla de Aurobindo y Rudolf Steiner y ciertos practicantes avanzados de meditación han señalado la posibilidad de mantener una lucidez continua a lo largo de la mayor parte de la noche no sólo durante el sueño con ensueños sino también durante el sueño profundo.

Algunos practicantes avanzados de MT (meditación transcendental) han constatado también esta experiencia y han sido capaces de mantener una especie de «consciencia-testigo» durante todas las fases del sueño.

Ello significa que mientras sueñan, e incluso mientras se hallan en el sueño profundo, permanecen identificados con la consciencia pura y pueden de ese modo, dedicarse simplemente a contemplar los personajes y las situaciones oníricas sin verse afectados por ellas.

Por otra parte, esta observación ecuánime puede extenderse a la vida en vigilia cotidiana.

Según la tradición védica de la MT, el primer estadio de la iluminación se alcanza cuando la consciencia-testigo persiste de manera continua e ininterrumpida.

Evidentemente, el yoga y la meditación pueden provocar el sueño lúcido y éste, a su vez, puede ser utilizado como un tipo de meditación.

En realidad, la lucidez parece conducir espontáneamente a los meditadores a este punto. Los practicantes experimentados y acostumbrados señalan que finalmente desaparece incluso hasta la misma emoción de satisfacer repetidamente un deseo y el soñador comienza a buscar algo más significativo y profundo que sumirse en una nueva fantasía sensual. Estas personas parecen redescubrir, por tanto, la vieja idea de que los placeres sensoriales no pueden proporcionar, por sí mismos, una satisfacción definitiva.

En ese punto, podemos comenzar a buscar determinadas experiencias transpersonales y utilizar el sueño como una técnica transpersonal.

Según el Dalai Lama, los yoguis tibetanos aprenden a desarrollar la lucidez tanto en los sueños como en el sueño profundo, permaneciendo así conscientes durante las veinticuatro horas del día.

Además, las horas de vigilia se ocupan también de cultivar la consciencia de que su experiencia en vigilia es también un sueño.

El resultado ideal de este tipo de práctica es un estado de consciencia ininterrumpida, la sensación de que toda experiencia no es más que un sueño y, en última instancia, el logro de la «Gran Realización».

El paso final que conduce a la Gran Realización consiste en comprender que todo lo que está en el Samsara (Ciclo de existencia en el budismo) es tan irreal como un sueño.

La Creación Universal, con sus múltiples esferas de existencia, desde las formas inferiores hasta los más elevados paraísos búdicos y todo lo que se halla incluido en ella, es decir, todos los fenómenos orgánicos e inorgánicos, la forma y la materia en sus innumerables aspectos físicos, los gases, los sólidos, el calor, el frío, la radiación, los colores, los diferentes tipos de energía, los elementos atómicos, etcétera, no son sino diferentes contenidos de este Sueño Supremo.

Con la emergencia de esta sabiduría divina, el aspecto micro- cósmico del macrocosmos despierta plenamente, la gota de rocío se sumerge en el océano resplandeciente, en la bienaventuranza del nirvana, en la Unidad poseedora de todas las posesiones, conocedora de todo lo cognoscible, creadora de toda creación, la Mente única, la Misma Realidad.

En conclusion y en mi modesta opinión nuestra vida es un sueño donde nuestra mente se opone a esta realidad, contemplando solo parte de nuestra realidad ficticia, donde el logro seria llegar a comprender y vivir la llamada «Gran Realización» de los budistas.

Un fuerte abrazo para todos.

Happy
 

 

viernes, 10 de abril de 2015

VIGILIA Y SUEÑO SON DISTINTAS PERCEPCIONES DE UNA MISMA REALIDAD


Es curioso que algunas veces uno lee algo y piensa vaya esto es lo que quería decir yo, y esto es lo que me ha pasado leyendo a Don Miguel Ruiz en donde en uno de sus libros leí cosas que me pareció escribir yo, no por la sabiduría de Don Miguel, que por cierto es mucha, sino por las ideas que el muy bien describe.

Don Miguel Ruiz es médico y además es un nagual, donde en la tradición de los toltecas, un nagual es un guía que conduce al individuo hacia su libertad personal.

Voy a intentar resumir y describir algunos puntos de su vasta y extensa filosofía de Don Miguel, aportando y salpicando también mis ideas.

Según todos los conocimientos cientificos el hombre vive en una percepción virtual y cada persona por muy dificil de entender que sea es un mundo. Por tanto tu vida es un sueño que no deja de ser  una gran obra de arte y bella, ¡pero un sueño!.

Tu vida a lo largo de los años va cambiando todo, pero tú sigues soñando y estamos programados para soñar y como estamos soñando lo podemos cambiar y nosotros solos seremos capaces de cambiar el sueño de nuestra vida.

En su tercer libro sobre su iniciación como hombre de conocimiento,  "Viaje a Ixtlán" escribe el antropólogo Carlos Castaneda algunas de las enseñanzas del brujo yaqui Don Juan, (Los yaquis son un pueblo indígena del estado de Sonora, Méjico), en relación al mundo onírico.

Así un día de agosto de 1961 Don Juan le dijo a Carlos Castaneda lo siguiente: "Te ha llegado el momento de aprender a acceder al poder, y vas a empezar por empuñar tus sueños."

Dos días después, de madrugada, tras conducirlo a la cumbre de una alta colina, le declaró, "Aquí mismo voy a enseñarte la primera etapa del poder... voy a enseñarte cómo elaborar el sueño. "

Sus primeras instrucciones fueron:"esta noche, en tus sueños, te mirarás las manos."

Preguntado el por qué de esa observación, D.Juan le respondió que era indiferente mirar una cosa u otra y que había escogido las manos porque están siempre allí a disposición del durmiente.

Explicó que el examen atento de un objeto es indispensable para "elaborar" el sueño ya que las cosas vistas en sueños cambian constantemente. Se difuminan y se desvanecen para dejar lugar a otras que, a su vez, hacen lo mismo. Castaneda debía, por lo tanto, ejercitarse a retener la visión ya que soñar "es real cuando se consigue hacer que todo sea claro y nítido".

Cuando llegó el momento de pasar a la segunda fase de su entrenamiento nocturno, C.Castaneda recibió esta breve indicación: "Escoge el lugar al que quieres ir (en sueños). Después, ten la voluntad de ir allí".

Así, D.Juan le enseñaba a obtener "sueños lúcidos".

Los psicólogos denominan los "sueños lúcidos" al estado en el cual el durmiente, sabiendo perfectamente que está durmiendo, es netamente consciente de todo lo que le ocurre.

Sin embargo leyendo y recopilando en fuentes distintas me doy cuenta que para muchos los conceptos los entremezclan entre "sueños lúcidos", "viaje astral" “EFC” ,etc. en donde cada concepto expresa y tiene su cabida distinta.

Pero sin embargo cuando las fantasías descritas no dejan de ser actos acerca de un acto tan natural y positivo para el ser humano, como este de hacerse consciente de uno mismo en el mundo onírico.

Durante la adolescencia del marqués Hervey de Saint-Denys, que fue presidente de la Académie des Inscriptions et Belles Lettres y profesor en el Collège de France, se ejercitó para conseguir una perfecta lucidez en sus sueños. En su libro "Les Réves et les moyens de les diriger", publicado en 1867, este sinólogo explica cómo llegó a interesarse en sus sueños.

Un día, cuando contaba 13 años de edad, se le ocurrió la idea de hacer croquis de seres y de cosas que hubiera visto en sus sueños, colorearlos y añadir algunas notas que relataran esos sueños. Como le tomara gusto al asunto, se ejercitó en la conservación del recuerdo del sueño en todos sus detalles. A medida que enriquecía de este modo su álbum, aumentó el control que ejercía sobre sus sueños, hasta que finalmente obtuvo un perfecto dominio de ellos. (Lo mismo que cualquier persona aprende a moverse a voluntad en el mundo físico, lo cual nadie puede considerar como algo negativo). Y de este modo consiguió ser consciente, al soñar, de su estado onírico e, incluso, recordar sus preocupaciones del día, de manera que el sueño se convirtió para él en una divertida prolongación de la vida diurna.

Una vez adulto continuó cultivando sus sueños y nuestro marqués se sumergió en el estudio de las obras consagradas a los sueños.

La gran diferencia entre Hervey de Saint-Denys y el  procedimiento empleando y  enseñado más tarde por D.Juan a Carlos Castaneda, es que para el marqués Hervey de Saint-Denys “el sueño es la forma del pensamiento mientras se duerme" que esta concepción es opuesta a la de D.Juan Matus quien consideraba que el mundo de los sueños era tan real como el de la vigilia.
                                                                                  
Hervey de Saint-Denys entre muchos describió un sueño donde el estaba deambulando por una calle de la que observó gran cantidad de detalles. Es curioso que varios años después de ese sueño, durante un viaje a Frankfurt reconociera que allí estaba esa calle, sin error posible, según él afirma, ya que pudo ver, con sus ojos carnales, todos los detalles que había observado en su sueño con su mirada interior y que había anotado cuidadosamente en su álbum.

Y yo me pregunto ¿esto no podría ser un Déjà vu?  (en francés “ya visto”) ese término acuñado por el investigador psíquico francés Émile Boirac. Hoy la ciencia le llama al Déjà vu, a un tipo de paramnesia de reconocimiento.

Sin embargo hay estudios donde se pone de manifiesto que durante el sueño lucido un atleta se entrena y cuando vuelve a vigilia su entrenamiento se nota como si lo hubiera realizado en vigilia. Esto esta descrito y publicado en “The Journal of Neuroscience”, donde neurocientíficos del Instituto Max Planck de Múnich junto con el departamento de psiquiatría en la universidad de Berlín han comparado las estructuras cerebrales de las personas que tienen sueños lúcidos de forma habitual y los  que no los tienen nunca o casi nunca.

Otro es el caso de Gerald Kuske es un compositor de música, que controla sus sueños conscientemente es decir controla sus sueños lucidos, donde el  prefiere ser inspirado en composición de música en los sueños que en vigilia porque dice que en vigilia su composición es mediocre mientras que en los sueños le transmiten esa composición musical y así lo hace él.

En mi modesta opinión he expuesto tres casos distintos de actividades durante el sueño lucido 1) En un “Déjà vu” en un sueño lucido donde del marqués Hervey de Saint-Denys reconoció una calle en vigilia durante un viaje a Frankfurt. 2) Un atleta que se entrena durante un sueño lucido y que tiene repercusión en vigilia según los neurocientíficos del Instituto Max Planck de Múnich. 3) el caso de Gerald Kuske un compositor de música que prefiere componer e inspirarse en el sueño lucido para bajarse su música en vigilia.

Estos tres casos son claros y evidentes que se reconocen  las horas de sueño lucido donde se ocupan también de trabajar la consciencia que su experiencia cultiva, llevando dicha información a vigilia.

En conclusion podríamos decir ¿cual es la frontera entre sueño y vigilia? Quizás el resultado de todo esto es que estemos en un estado de consciencia ininterrumpida, ya que toda nuestra vida, tanto en sueño como en vigilia es la misma experiencia pero con dos sensaciones y precepciones distintas a lo que lo que llegamos a última estancia al gran logro Budista de la «Gran Realización», ¡donde la vida es un sueño!

Un fuerte abrazo para todos.

Happy.

 

lunes, 6 de abril de 2015

EL SUEÑO LÚCIDO

Un sueño lúcido es aquel en el que eres consciente de que estás soñando, de tal forma que serías capaz de controlar tu sueño y hacer que se desarrolle a tu gusto siempre que aprendas a controlarlos.

 El uso del adjetivo "lúcido" como sinónimo de "consciente" fue introducido en 1867 por el escritor, sinólogo y especialista en sueños francés Léon d'Hervey de Saint-Denys, en su obra Los sueños y cómo controlarlos (en francés Rêves et les moyens de les diriger).

Se puede dar espontáneamente o ser inducido mediante prácticas y ejercicios.

Según R. Walsh y F. Vaughan la consciencia de soñar por parte del sujeto le da la posibilidad de controlar deliberadamente no sólo sus acciones, sino también el contenido y desarrollo de sus sueños.

La capacidad de reconocer y controlar los estados oníricos ya se mencionan en textos budistas del siglo VII. En Occidente se ha estudiado el fenómeno en condiciones de laboratorio desde finales de los años 1970.

Desde la más remota antigüedad, los sueños han sido considerados como una fuente de inspiración que nos transmite mensajes misteriosos.

Los chamanes, por ejemplo, veían confirmada su vocación sagrada en el transcurso de un sueño mientras que para los profetas de Israel, por su parte, los sueños eran portadores de mensajes divinos.

Recordemos, por ejemplo, aquel pasaje de la Biblia que dice: «Escucha mis palabras: si hubiera un profeta entre vosotros, Yo, el Señor, me presentaría ante él en una visión y le hablaría a través de un sueño».

Las antiguas culturas mediterráneas afirmaban que los sueños eran una fuente de curación y esta creencia congregaba en el templo del dios Esculapio a numerosas personas que trataban de incubar sueños terapéuticos.

Más recientemente, la psicología ha declarado que los sueños constituyen «el camino real al inconsciente» (Freud) y que son mensajes de curación y conocimiento intuitivo procedentes del inconsciente(Jung). De la misma manera, la psicología transpersonal también presta una gran importancia a los sueños.

Pero sea cual fuere nuestra interpretación, los sueños constituyen un milagro nocturno que abre nuestra visión a un universo poblado de personajes, lugares y criaturas que parecen sólidos, independientes y «reales».

Además, durante el sueño nuestra propia persona parece dotada de un cuerpo sólido y «real» que parece ser el origen y el sostén de nuestra existencia, de nuestros placeres y de nuestros dolores, un cuerpo dotado de ojos y oídos que nos proporcionan mensajes sensoriales y cuya muerte supone también nuestra propia muerte.

En conclusion diré que este mundo y este cuerpo onírico y sutil parecen crearnos y controlarnos, aunque el universo aparentemente objetivo es una creación de nuestra propia mente, siendo un producto transitorio y subjetivo que se halla, en última instancia, sometido a nuestro control.

Un fuerte abrazo para todos.

Happy